Fecha de publicación: 30/07/2014
3D PRINT.
ALBERT BOET
¿LA VUELTA A CASA?
El constante goteo de noticias sobre la impresión 3D ha generado los últimos meses una gran cantidad de comentarios en todo el sector del slot. Los hay de sorpresa, los hay de escepticismo, los hay de incredulidad, pero sobre todo los hay de interés por ver hasta donde es capaz de llegar esta nueva manera de crear formas, de dar vida a concepto, de desarrollar ideas.

Hace ya unos años que las impresoras 3D están ocupando su lugar en los procesos productivos, pero hasta ahora solo lo hacían en la fase de desarrollo, en la fase de estudio de producto y como soporte al diseño final que se seguía haciendo con el método tradicional. Quien no recuerda los últimos años de ferias en que los modelos en proyecto presentaban aspectos casi definitivos cuando no dejaban de ser una impresión 3D, pieza única.
Los más atrevidos, los de reacciones rápidas dirán: Hoy en día sólo hace falta un escáner y una impresora 3D para poder ofrecer un producto en tiradas cortas y que satisfaga necesidades puntuales. Sí y no. No es tan sencillo. Independientemente del coste que implica a nivel doméstico la adquisición de estos trabajadores silenciosos, es probable que el artesano, el pequeño fabricante que trabaja en series cortas pueda conseguir con una impresora 3D algunas de las piezas que con molde tendrían un aspecto similar y a un coste superior. Pequeñas piezas de complemento de un kit serían el ejemplo perfecto. Aquí los artesanos del Die Cast y los del Slot tienen una puerta abierta que les puede facilitar enormemente el trabajo. De hecho ya se ha comentado en SCT de un fabricante de kit a escala 1:24 que ha completado la producción con piezas en 3DP por ser una tirada muy corta.

Si queremos ir más allá en el campo de los pequeños fabricantes de modelos en resina siempre podemos llegar a pensar que un master obtenido de una impresora 3D gracias a unos datos previos oficiales nos dará un molde perfecto. ¿Dónde quedarán aquellos moldeadores que transmitían a la pieza su modo de entender un paso a escala y que permitía a los aficionados descubrir en el modelo final de éste o aquel fabricante una belleza paralela a la del coche real, aun cuando las dimensiones a escala estuvieran alteradas? Sí, es probable que se llegue a este extremo. Pero seguimos hablando de un paso en la producción para llegar al mismo resultado que ahora.
¿Entonces donde está el temor si es que lo hay? ¿Quién teme que un fabricante nos ofrezca un producto final enteramente realizado en 3DP? A todos nos viene a la cabeza la reciente aportación en este tema de Maurizio Ferrari de Slot.it poniendo a la venta accesorios específicos realizados en 3DP. Si lo valoramos fríamente qué importancia tiene para el consumidor final el hecho de que el producto que recibe en casa y que usa satisfactoriamente este inyectado en plástico, cortado de una plancha de carbono o impreso en 3D con componentes derivados del petróleo. Para el consumidor final entendemos que ninguna si no es que probablemente el precio final será menor. Para el fabricante que ha puesto su Know How, el diseño y por encima de todo su conocimiento del mercado, la posibilidad de ofrecer un producto de calidad, sin coste de producción (moldes, inyección, manipulación, transporte, logística… etc.) sin stock y sin perder el derecho de estampar su marca en la pieza. Es rizar el rizo, fabricar Just in time pero que otra empresa lo haga y se encargue de todo. Empresarialmente se supone que es rentable para ambos.

Las impresoras 3D de alta calidad y de rapidez de funcionamiento no están al alcance de cualquier fabricante de modelos de slot. Esto probablemente quiere decir que están valorando, haciendo números del coste diferencial entre inyectar 1500 carrocerías o imprimir 1500 carrocerías. En el primer caso el presupuesto se dispara sólo con la realización del molde (China es la única salida económicamente viable) y del segundo desconocemos los verdaderos costes del proceso que vendrán exclusivamente marcados por la amortización de la maquinaria.

En pocos años, muy pocos, el acabado final de un producto 3DP ha mejorado de un modo espectacular y todavía tiene mucho margen de evolución. Ahora son pocas las empresas que ofrecen servicios 3DP de grandes cantidades, pero la expansión es inevitable. Ello llevará a un incremento de competencia y lógicamente a reducción de precio. Ese será el momento en que las empresas del sector del slot, entre otros muchos, dejen Oriente para volver a los orígenes. Una impresora puede ayudar a recuperar el sector del slot.
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